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Daniel Fernández Alonso, Soria

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Daniel Fernández Alonso, Soria

Daniel Fernández Alonso continúa con sus estudios de las luciérnagas de Dombellas (Garray, Soria). Esta temporada ha proseguido con el estadio exhaustivo que lleva a cabo desde el año 2006. Es un trabajo verdaderamente extraordinario, más aún teniendo en cuenta que Daniel tiene 16 años.

“Área de estudio.
La zona de estudio comprende el núcleo urbano de Dombellas, un pequeño pueblo pedáneo del municipio de Garray, que cuenta con 25 habitantes empadronados. Sus alrededores están caracterizados por la presencia de vegetación principalmente arbustiva y herbácea, con algunas zonas de arbolado disperso, exceptuando la parte del manantial, donde el arbolado es más denso. Dicho arbolado está principalmente compuesto de encina y quejigo.
La mayor parte del área de estudio se encuentra notablemente humanizada, principalmente el casco urbano. El hábitat con mayor densidad de luciérnagas – el casco urbano – se compone principalmente de muros de piedra antiguos, edificios relativamente pequeños, una iluminación pública que si bien suficiente no puede considerarse como de excesiva contaminación lumínica, y con vegetación arbustiva contorneando los muretes y, sobre todo, vegetación herbácea, con muy pocos árboles, todos ellos dispersos.

Objetivo.
La intención del trabajo es conocer la tendencia poblacional de la luciérnaga europea, (Lampyris noctiluca) en el municipio pedaneo de Dombellas a largo plazo, así como analizar las causas de su distribución (eminentemente urbana en el área de estudio) y las amenazas que se ciernen sobre esta especie de coleóptero, que según las fuentes consultadas parece estar en regresión en toda Europa.

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Foto.- Acoplamiento de luciérnagas (Lampyris sp.), 5/7/2009, Dombellas (Garray, Soria). Fotografía: Daniel Fernández Alonso.

Resultados.
Durante el periodo de censo se ha procedido al marcaje individualizado de todas y cada una de las hembras de luciérnagas localizadas durante salidas por el área de estudio en las horas más propicias para ello (entre las 22:00 y la 01:00 horas), se han estudiado sus movimientos y se ha calculado su población utilizando para ello el conteo directo.
Mediante el conteo directo se ha obtenido un tamaño poblacional de 64 hembras reproductoras, por desgracia. En la temporada pasada (2008), el resultado del conteo directo fue de 57 hembras, por tanto un 10,93% más en 2009.

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Imagen.- Localización de algunas de las luciérnagas estudiadas en Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.

En la anterior fotografía aérea están marcadas las posiciones de algunas de las luciérnagas localizadas; se han indicado los números de los emplazamientos singulares en algún aspecto:

– 1, 2, 3, 4, 5: Son las luciérnagas localizadas y marcadas en la primera jornada de mustreo.
– 64: Última luciérnaga localizada.
– 12: Luciérnaga que más noches ha sido detectada, peculiaridades de este ejemplar ya detalladas

En el siguiente gráfico se muestra el número de marcajes a lo largo de la temporada, poniéndose de manifiesto que hay un mayor número de luciérnagas que aparecen en la primera mitad de julio.

Gráfico.- Número de marcajes de luciérnagas cada día de seguimiento. Años 2008 y 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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En el gráfico siguiente se observa el número de luciérnagas localizadas en cada día de muestreo. El pico reproductor ya comentado en el anterior gráfico se hace más patente, sobre todo para las temporadas 2008 y 2009. Obsérvese el notable adelantamiento de la estación reproductora del año 2009.

Gráfico.- Número de luciérnagas observadas cada día de muestreo. Años 2006, 2007, 2008 y 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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Se ha observado que la fases lunares no afectan significativamente al número de luciérnagas localizadas. A continuación se representan las fases de la luna en los periodos de estudio durante los años 2008 y 2009. Se aprecia que los picos reproductores, equivalentes en ambas temporadas, coincide con lunas casi nuevas en el 2008 y con casi llenas o llena del año 2009.

Gráfico.- Fases lunares durante los meses de julio y agosto de los años 2008 y 2009, Daniel Fernández Alonso.
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La población de machos reproductores en el área de estudio continúa siendo difícilmente cuantificable, dada la enorme dificultad que plantea la localización de los mismos.
Se ha observado que en el año 2008 el número de noches que cada hembra estuvo visible de media fue de 3,08; en cambio, en 2009 este parámetro tuvo un valor de 2,07.

Este notable descenso puede deberse a diversas causas. Dado que las hembras, tras la cópula, dejan de estar visibles, y la mortalidad no debería ser muy alta si tenemos en cuenta el tamaño de la población, parece indicar que cada luciérnaga tardó menos tiempo en 2009 en comparación con 2008 en atraer un macho.
Esto, a su vez, podría entenderse como una mayor actividad de los machos existentes; pero, que se conozca, no ha habido ningún factor que pudiese haber generado una mayor actividad y las condiciones meteorológicas han sido similares a años anteriores.
Esto podría explicarse como un aumento de machos en proporción a las hembras existentes. Y dado que, según los datos del censo, el número de hembras ha aumentado, ha debido de crecer algo más el número de machos. Evidentemente, esto se plantea como hipótesis explicativa que debería contrastarse.
La siguiente gráfica muestra el número medio de luciérnagas observadas por noche dependiendo de la temperatura, como se puede apreciar es bastante irregular, esto muestra que las luciérnagas se ven muy poco afectadas por las temperaturas, dentro de unos rangos razonables. Hay temperaturas en las que no se han detectado luciérnagas, esto es porque durante el periodo de estudio no se dieron tales condiciones térmicas.

Gráfico.- Número medio de luciérnagas observadas en relación con la temperatura. Año 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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En la gráfica posterior, se muestra el número medio de luciérnagas observadas por noche respecto a la humedad relativa del aire. Una vez más, hay condiciones climáticas que no se dieron durante el periodo de estudio, por lo que no se pudo observar ninguna luciérnaga. Estos resultados se obtienen, como el de la temperatura, dividiendo el número total de luciérnagas observado con unas circunstancias climáticas determinadas entre el número de noches que se dieron.

Gráfico.- Número medio de luciérnagas observadas en relación con la humedad. Año 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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Como en los años anteriores, se ha podido comprobar que la distribución de las luciérnagas europeas hembra en el área de estudio es eminentemente urbana, no saliendo prácticamente de los límites del casco urbano, que ciertamente es de por sí reducido.
La hipótesis que, a mi parecer, es más válida para explicar esta curiosa distribución tiene mucha relación con la contaminación lumínica: los machos de luciérnaga serían atraídos por las farolas del pueblo, contra las que las hembras no pueden competir. Al sólo haber machos en la zona en la que están las farolas, toda hembra que se encuentre fuera de la misma no tiene ninguna posibilidad de reproducción, muriendo sin descendencia y sin poner huevos en esa zona; en cambio, las luciérnagas que estuvieran en la zona de las farolas, pero no bajo su luz directa, sí que tendrían amplias probabilidades de reproducción, poniendo huevos en dicha zona.
A continuación se expondrán varios datos concretos que parecen apoyar esta hipótesis:
– La luciérnaga nº 21 de la temporada 2008 estuvo situada durante 8 noches junto a una farola, pero en la parte trasera, de manera que no recibía la luz directa de dicha farola. Posiblemente estaba demasiado expuesta a la luz artificial, lo que disminuía notablemente el éxito reproductivo.
– Las luciérnagas más alejadas del casco urbano, y por tanto, de las farolas, han sido las números de cita 71 y 72 de la temporada del año 2006, localizadas a unos 60 metros de distancia de la plaza en dirección a la ermita.
– Al crecer el número de fuentes de luz artificial (generalmente alumbrado privado de propiedades particulares), se ha expandido el área de distribución, detectándose por vez primera un notable ascenso del número de luciérnagas localizadas en la zona “baja” del pueblo, donde la concentración en todas las demás temporadas había sido mucho menor (concretamente un aumento del 23,52%). Este aumento de hábitat propicio es, en principio, el principal motivo del aumento poblacional detectado.
– La distancia media a la que las luciérnagas se han situado de las farolas es de 17,35 m. Dado que las farolas, en general, usan bombillas de 125W, y el alcance de éstas es de no más de 8 metros (estando aceptablemente iluminado), podemos deducir que la luz artificial en los lugares de exposición es bastante reducida. Esto, no obstante, demuestra que tampoco tienden a alejarse en demasía de las dichas farolas.
La gráfica siguiente muestra la distancia media de diversos entornos humanizados a la que se sitúan las luciérnagas a partir de una muestra elegida aleatoriamente. En concreto, se ha medido las distancias hasta la valla o muro de piedra más cercano (D VALLA), al camino o lugar de tránsito de personas más cercano (D CAMINO), a una farola o punto de luz artificial, a la distancia a una calle cementada o asfaltada (D CEME) y la distancia a la vivienda habitable más cercana (D VIV). En todas estas mediciones se muestra la “dependencia” que tienen estos insectos por los entornos humanizados, sin que se haya averiguado la causa por el momento.

Gráfico.- Distancia media a la que se sitúan las luciérnagas respecto a distintos tipos de emplazamiento. Año 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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Casi todas las noches del periodo reproductor las luciérnagas hembras se ubicaron en el mismo lugar (con pequeñas variaciones). Es importante señalar que el mayor desplazamiento fue de 50 centímetros. Las luciérnagas pasan el día generalmente ocultas entre la hojarasca, salen de sus escondrijos hacia las 22:30, momento en el que en Soria, en el mes de julio, comienza a descender el nivel de luz lo suficiente como para que las luciérnagas puedan realizar su actividad, que consiste en colocarse en el lugar elegido para que su luz, procedente de la reacción química de la lucifernina con la luciferasa, sea bien visible y así el macho pueda localizarla. La reacción química de oxidación empieza a decaer hacia las 2 horas. Entre las 0:30 y las 1:30 desaparecen la mayor parte de ellas.
También se ha podido comprobar que la lluvia no impide que realicen su actividad las luciérnagas, ni afecta ello al número de ejemplares localizados.
El siguiente gráfico muestra el número de noches que las luciérnagas permanecieron en sus lugares de exposición en las temporadas 2008 y 2009

Gráfico.- Número de noches en que las luciérnagas permanecieron en sus lugares de exposición. Años 2008 y 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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En el siguiente gráfico se ha distinguido solamente entre las luciérnagas que estuvieron expuestas una noche y las que lo hicieron más de una.

Gráfico.- Número de luciérnagas que estuvieron en exposición una noche o más de una noche. Años 2008 y 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.
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Se aprecia que la estancia en los lugares de exposición es menor en la temporada 2009 que en la 2008, por lo que o bien hay más machos en relación con el número de hembras, aumentando sus posibilidades de reproducción, o tienen una mayor depredación, o bien son más visibles. De todos los factores anteriores el más lógico parece ser el primero.

En la siguiente gráfica se aprecia el número medio de noches que estuvieron expuestas las luciérnagas marcadas en cada uno de los días de seguimiento. De acuerdo con estos datos, se infiere que no es muy relevante la fecha de marcaje respecto al número de noches que permanecen las luciérnagas, de lo que se deduce que la actividad de los machos es relativamente equivalente a la de las hembras.

Gráfico.- Número medio de noche en las que las luciérnagas estuvieron expuestas en función con la fecha en que fueron marcadas. Año 2009. Dombellas (Garray, Soria), Daniel Fernández Alonso.

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En algunos casos, se constató que una luciérnaga desapareció unos días para volver a aparecer otra noche posterior, sin que se sepa la razón. Proponemos la hipótesis de que algunas luciérnagas realicen dos puestas en una sola temporada. Hay un buen número de casos en los que se manifiesta esto. Dos claros ejemplos son las luciérnagas números 27 y 29 de la temporada 2008, que estuvieron ausentes de sus lugares de exposición 6 y 4 días respectivamente.
En numerosas ocasiones se ha observado que las luciérnagas se sitúan en telas de araña o en las cercanías de grandes arácnidos sin que estos aparentemente muestren intención hostil alguna hacia los lampíridos, con lo que dicho comportamiento hace sospechar algún tipo de “inmunización” al ataque de las arañas, aunque este extremo no ha sido confirmado ni estudiado con suficiente detalle. De hecho, se han observado cópulas de luciérnaga en telas de araña aparentemente activas.
Un caso de obligada mención es el de la luciérnaga 7 de la presente temporada, ya de por sí reseñable al ser la luciérnaga que más noches estuvo expuesta en la temporada 2009, concretamente 13 noches. Esta luciérnaga estuvo unas 5 noches colocada en posición, pero sin activar la reacción luminosa, sin que se sepa dar una explicación plausible a tal comportamiento.

Conclusiones.

A continuación se expondrán las conclusiones a las que se ha llegado tras el analisis de los datos anteriormente expuesto:

– La población de luciérnaga europea en el área de estudio parece estar en un moderado ascenso.
– El número medio de noches de permanencia de cada luciérnaga ha disminuido, por lo que se piensa que ha habido un aumento en la proporción de machos.
– La distribución en el área de estudio sigue siendo eminentemente urbana, habiéndose enunciado una hipótesis para explicar dicha distribución.
– La luciérnagas se sitúan todas las noches en el mismo punto, con muy pequeñas variaciones, no obstante, durante el día se ocultan, a veces a un metro o más de donde se sitúan por la noche.
– El pico reproductor se sitúa claramente entre el 3 y el 10 de julio.
– Las luciérnagas no parecen verse afectadas por las fases lunares.
– La mayoría de las luciérnagas hembra se sitúan en sus lugares de exposición únicamente durante una noche
– Dichos lampíridos no parecen verse afectados ni por la humedad relativa ni por la temperatura dentro de unos rangos razonables, a su vez, el hecho de que llueva no afecta al número de luciérnagas detectado.

Agradecimientos.
A John Tyler, por sus consejos y sus palabras de apoyo a este trabajo.
A Angel Luis Martinez Moreno, profesor de biología en el IES Castilla de Soria, por ponerme sobre la pista y aclararme dudas sobre el índice de Lincoln.
A Victoriano de Diego Tejero y Juliana Tierno García, vecinos de Dombellas, la zona de estudio, y que me ayudaron a encontrar numerosas luciérnagas, principalmente en su jardín.
A Ramón Guzmán, de la Universidad de Córdoba, también por sus consejos y su apoyo.